¡Hola de nuevo!
¿Qué tal vais? Por aquí bien, aunque llevamos 3 días con tormentas de arena… se mete por todos los sitios de la casa… Y no dan ningunas ganas de salir a la calle o al campo.
En fin, el sábado volví de Ramlya, sorprendentemente las 3 horas de viaje en la furgoneta colectiva por pleno desierto se me pasaron enseguida; la ida fue algo más dura, pero se llevó bien.
| Agricultor polinizando palmeras |
Por Ramlya muy bien redondeando el estudio, ¡cada vez va quedando más consolidado!. Y la vida por allí genial: nos levantamos a las 6, con el amanecer, y en desayunar a trabajar un rato encuestando a un par de agricultores cada mañana. Después Ibrahím, el traductor, me llevaba en moto hasta una colina situada a 10km del pueblo donde había cobertura y así podía llamar a Mattías para hablar de trabajo (para variar jaja). Y después de comer… ¡a clase de alfabetización de árabe! Solo he ido 3 días pero han sido geniales, he aprendido un montón y me lo pasaba bien; las clases son solo para mujeres pero me dejaban entrar; y permitían que copiara jeje. El problema es que hay letras que cuesta mucho pronunciar, las jotas guturales que tienen… es complicadillo. Espero seguir repasando que si no se olvida rápido…
| La clase de alfabetización |
Y después de 2-3 horas de clase a trabajar un poquito, ver la puesta del sol, cenar, jugar a las cartas… ¡y a dormir que no hay luz eléctrica! Bueno, en la casa había una placa solar y daba para la televisión, la luz del salón y del patio hasta las 10 de la noche o así.
| Construyendo el nuevo centro |
Con la gente de Ramlya muy bien, sobre todo con el traductor y su hermana; han sido grandes amigos; ¡espero volver para saludarles! Tuve la suerte de que el traductor hablaba muy bien francés y algo de español; y su hermana controlaba el inglés, así que estuve hablando español, francés, inglés, árabe y bereber; al final un poco de todo y nada (como dice la cita popular: “el que mucho abarca poco aprieta”). A la gente y sobre todo a la familia que me acogió les encantaba que hablara bereber, aunque solo fueran frases básicas y nombres (no sé cuantas veces me hicieron repetir en bereber todas las verduras y animales que entran en el estudio).
| La puesta de sol |